La ley de protección infantil de Van Houten

Salir de la fábrica, entrar en la escuela

Los niños son mano de obra barata y por ello los dueños de las fábricas los aceptaban gustosos como empleados. Paralelamente al incremento en el número de fábricas, crecía también la oposición al trabajo infantil. En 1874 la Ley de protección infantil de Van Houten prohibió el trabajo a los niños menores de doce años. Desde 1901 todos los niños de entre seis y doce años debían ir a la escuela.

Trabajo infantil

El trabajo infantil ha sido algo habitual a lo largo de la historia. Los niños trabajaban la tierra, en la tienda o en el taller. No solamente se consideraba útil -así podían aprender un oficio-, sino que a menudo era totalmente necesario para complementar los ingresos familiares. Durante la revolución industrial aumentó el número de niños trabajadores, a menudo sometidos a malas condiciones laborales. Es muy conocida la historia de la fábrica de cristal de Petrus Regout, en Maastricht, cuyos hornos funcionaban día y noche. La fábrica operaba con dos turnos de doce horas cada uno. Niños de entre ocho y diez años caminaban por la calle, alrededor de las doce, medio dormidos, para comenzar su turno.

Críticas

Desde el comienzo del siglo XIX aparecen leyes que limitan moderadamente el trabajo infantil, como por ejemplo las de Prusia en 1839. Alrededor de 1860 las protestas en los Países Bajos comienzan a crecer. Médicos y educadores explican que el trabajo no es saludable y que los niños deberían estar en las aulas. Los directores de las fábricas comienzan poco a poco a darse cuenta de que pueden emplear mejor a los niños después de que hayan recibido una educación básica. Los niños de doce años o mayores, que ya saben leer y escribir, son más versátiles para la fábrica.

Una voz importante en este debate fue la del escritor Jacob Jan Cremer. Tras una visita a una fábrica textil en Leiden en 1863, dio un encendido discurso ante algunos ciudadanos ilustres de La Haya. Esbozó las terribles circunstancias laborales de los niños e hizo un llamamiento al rey a abolir el trabajo infantil inmediatamente. Entre el asombrado público se encontraban algunos diputados y dueños de fábricas. El discurso de Cremer cayó como un bombazo y se publicó bajo el título Fabriekskinderen (niños de las fábricas). Presionado por la opinión pública, ese mismo año el ministro Thorbecke creó una comisión estatal para investigar el trabajo infantil.

Legislación

En 1874 el político liberal Samuel van Houten propone una ley contra “el trabajo excesivo y la negligencia respecto a los niños”. Esta ley prohibía el trabajo en talleres y fábricas a los niños menores de doce años. A pesar de que Van Houten perseguía una prohibición total con su ley, su propuesta fue suavizada por la Cámara de Representantes. Por ejemplo, su ley aún permitía el trabajo infantil en las granjas. Y la falta de supervisión hace imposible una prohibición inmediata. La Ley de Educación Obligatoria de 1901 supuso el final definitivo del trabajo infantil. Desde ese momento los padres están obligados a escolarizar a sus hijos entre los seis y los doce años. En la práctica, la mayoría de padres ya lo hacían. Alrededor de 1900 el 90% de los niños iba a la escuela.

En la actualidad el trabajo infantil está prohibido por la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño al ser esta “insana y dañina”. A pesar de ello, en 2019 no menos de 152 millones de niños trabajan, de los cuales 73 millones lo hacen en condiciones peligrosas.